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Hace poco hice una cosa que debía hacer, o mejor dicho, que debía haber hecho hace tiempo. Tengo un buen amigo que sabe inculcar consejos, y para ilustar lo que acababa de suceder me contó una historia. Él es un gran amante de las Rosas, las flores que son rojas.
Me contó que yo tenía una espina clavada. Las espinas, cuando te las clavas, duelen, pero si la dejas ahí, quietecita, sin tocarla, al final deja de doler. Y te acostumbras a ella. Viaja contigo allá a donde vayas, vive contigo. Incluso hay días que ni te acuerda de que está ahí… hasta que alguien la toca. Entonces la herida se vuelve a abrir. No duele tanto. Pero duele.
Te acuerdas de la espina, cada vez que la miras está ahí, no va a ninguna parte, ni va a ir. Hasta el día en el que haces lo que debes hacer: arrancarla. Dolerá, y mucho, pero el temor a acabar lastimado no puede ser excusa. Tirar de ella y extirparla.
Yo lo hice, y dolió, mucho, más que cuando la tocaban, más que cuando se clavó. La herida sangrará, pero también se curará. Después podré mirar la cicatriz y recordar la rosa a la que pertenecía aquella espina.
Pero no dolerá.
Es importante ir por esta vida con un par de máximas aprendidas. Dícese de esas fórmulas que te repites en un momento de disyuntiva. Para gente que tiene problemas de elección suelen ser muy recurrentes, y para aquellos que se aburren en la rutina puede otorgarles una pequeña dosis de endorfinas. Una de mis máximas es, “de hacerla, que se note”. Puede derivarse en “de perdidos al río”, pero la primera es efectiva en más casos. Vamos a ilustrarlo con algún ejemplo.
Digamos que nos encontramos por la calle y empieza a llover. ¡Oh! Necesitamos un paraguas. Cabe la opción de mojarnos, pero eso sería una bobada, nos podría acarrear resfriarnos, y eso no cumple la eficiencia de Pareto, por lo que queda descartado. Así que entraremos en el primer chino que aparezca (vamos, seguramente ya estemos cerca de uno) y elegiremos un paraguas de euro. Seguramente ese paraguas acabe al final en la basura porque el viento le va a arrancar las varillas. ¿Cogemos el negro entonces? ¿Seguro que es la mejor opción? De hacerla, que se note. Nos compramos el rosa. ¿Que podemos sentir vergüenza cuando vayamos por la calle? La gente seguramente sentirá más vergüenza ajena y sus caras serán un poema del que poder reírnos.
Otro ejemplo sería ese examen para el que no hemos estudiado. Bien, tu responsabilidad es estudiar el poco tiempo que te queda, pero… ¿por qué no? Vamos a preparar un chuleta, por si a caso… ¿una pequeñita con cuatro conceptos? ¡No! O se pone el temario entero o nada. Da igual que tengas que ir con un abrigo y pantalones de doscientos bolsillos al examen. ¿Que te pillan? Pues nada, “esto no es lo que parece, sólo he usado estas dos”.
Vale ya de tonterías por hoy. Y recordad: Ojo de loca no se equivoca. Aunque esto más que máxima debería estar en el refranero popular.
La verdad es que hasta hoy no me había dado cuenta de lo feliz que soy desde el día en que me liberaste. No puede ser coincidencia que te enfades conmigo, me dejes de hablar y, contra toda lógica, me sienta libre y feliz. Pero sólo hace falta recapacitar un poco sobre ello para darse cuenta qué era lo que estaba pasando.
Me hace gracia que me acuses de traicionar mis principios o de dar lecciones moralistas, cuando ese siempre ha sido tu juego. Nunca dejaste de decir lo que debía ser, se debía hacer y cómo debía parecer, luego pedías la opinión y de esa manera ponías palabras en boca de los demás, reafirmando tus creencias. Me quito el sombrero, es una técnica muy hábil, pero al final no son más que mentiras y si las usas para cimentar una relación, sucede lo que ha pasado. Sobre todo me hace gracia por cómo actuas, ya que ni siquiera tú te crees tus discursos tan grandilocuentes que cuentas.
Mantener una farsa es difícil, y por desgracia más de una vez se te ha visto el plumero, claro que esto no es problema porque pones una buena venda a tus objetivos. Pero una vez se cae la venda, se pueden ver esos atributos que escondes, tu prepotencia y seguridad sobre que puedes derribar a cualquier persona, tu constante preocupación del qué pensarán aunque nigues que te preocupe, tu egoismo y victimismo que muestras por doquier. Te voy a contar una verdad, en un amistad se puede caer el tejado, pero si los cimientos son fuertes, la casa nunca queda en ruinas y se puede volver a construir.
¿Pero de qué manera rompes la primera barrera para hacer escuchar tus “verdades”? Eso me ha costado más descubrirlo, pero una ducha después de salir a correr puede ser muy esclarecedora. Usas algo innato, como lo es tu aspecto y esa apariencia de inocencia, sencilla de enamorar a cualquiera. Abres la primera puerta a ser atendido, y si no lo consigues, en seguida deseschas a las personas. ¿Por qué necesitas que te adulen? ¿Por qué necesitas que estén detrás de ti constantemente? ¿Por qué manipulas para conseguirlo? ¿No ves que sólo te haces daño a ti mismo? Me dijiste que la gente nunca cambia, pero yo creo que no lo hacen si no quieren, y desde luego veo que tú no queires.
Es cierto, escribo estas palabras molesto, pues acabo de descubrir que he sido manipulado. Sin embargo no soy una persona vengativa y no me va a quitar el sueño, pues con esto definitivamente he pasado página.
Y para acabar esta despedida diré que, parafraseando a Ryan Murphyes, cuando te sientes seguro de ti mismo no necesitas derribar a los demás.
Ya, ya,mucho tiempo sin escribir… voy a saltarme la disculpa de siempre. A partir de ahora, ajo y agua.
El caso es que me encontraba mirando a mis contactos del mésinyer cuando me he dado cuenta de que, eso es, señoras y señores, damas y caballeros, infantería en general y preadolescentes hormonados, todos los que tienen pareja siguen el mismo ritual:
32/13/3009 (Corazón) TKM!
¿A qué cojones viene restregar desde cuando tu vida es una mierda? Bueno, que no tiene por qué, que en pareja se está muy bien, aunque también se está muy mal, a veces. Pero a lo que voy, que hoy no quiero hablar sobre parejas y no parejas, etiquetas o banquetes de boda. ¿Hemos sustituido el antiguo anillo de compromoso por una fecha y tres letras?
Aclaro mis argumento. La fidelidad hoy día parece algo de unos cuantos frikis. Yo no digo nada. Pero esto nos lleva a que siempre que salimos (o salen, Salem) vamos mostrando cierta disponibilidad, exactamente para eso, para echar un polvo. Así, tal cual. El romance se ha traslado al mésinyer, en la vida real follamos, y por donde sólo podemos hablar, pues somos novios.
¿Hemos reducido nuestra vida romántica a palabras virtuales?
Lo decía Unamuno, y ahora también lo digo yo.
Cada vez es más frecuente entrar en los blogs y encontrarse textos enteros llenos de palabras en negritas, así como frases. La intención de los autores es clara, resaltar un hecho en sí, llamar la atención del lector para que preste más atención en ese momento. Y digo yo, ¿de dónde viene tanta arrogancia?
No, no me he vuelto loco. Sí, he dicho arrogancia. No sé si es que el autor de esos textos se cree más inteligente que sus lectores que tiene que coger y decir “Eh, tú, cefalópodo, mira aquí, que aquí está lo importante del texto, de este párrafo, que ya sé que no acostumbras a leer y eres un inculto que no sabe coger por sí mismo cúal es el tema del texto y cuál es la tesis”. ¿Se creen que todos supendíamos lengua? Y eso es lo peor de todo, que dan por hecho que la gente no sabe. Eso es, la gente es tonta. Vamos a pararnos a pensar un momento, autores de negritas, si escribís una parrafada, parecida o superior a la de esta estrada, que sapáis que sólo la van a leer aquellos que tienen por costumbre hacer eso precisamente, leer. No hace falta que se dé un texto mascado. ¿O es que tu intención es manipular al lector para evitar posibles digresiones?
Ojo, que yo no estoy en contra de usar este recurso. De vez en cuando es útil, incluso necesario sobremarcar ciertas palabras, pero por favor, ¿cada dos frases? Lo único que me hace pensar es que en tu día a día hablas a gritos y no le dejas a nadie opinar.
Además, por alguna razón, Google PageRank premia a estos blogueros, elevando el propio pagerank y proporcionando una mejor posición en los resultados del buscador. Parece todo una consparación para aumentar la idiotez de las masas. Cosa que no me extrañaría. Últimamente parace que el éxito se encuentra en la simpleza. ¿Pero es un éxito real? ¿O sólo económico? Muchas empresas dedican sus esfuerzos en hacer las cosas muy simples, muy muy simples. Es decir, listos trabajando para que la gente no tenga que hacer un esfuerzo en pensar. Ya no sólo se trabaja para que un producto funcione intuitivamente sin requerir leerse un manual de instrucciones (manual de ¿qué?), sino que encima se preparan las cosas para que todo se haga solo. ¿No? Vamos a analizar los iPod. Es un MP4, que reproduce vídeo, canciones, tiene teléfono, internet… y sí, sólo tiene un botón. ¡UN BOTÓN! Y no creáis que esto difiere de los textos en negritas, es la misma situación trasladada a otro ámbito.
Así que tengo dos conclusiones de un texto con exceso de negrita. Una, el autor es un arrogante que cree que todos sus lectores son estúpidos. Dos, el autor es un incomprendido e incompetente con aspiraciones a liderar una autocracia.
Conclusión final: evitad los blogs con exceso de negrita. Si no usamos nuestros músculos, estos se atrofian. Si dejamos de usar la cabeza… (Habéis visto qué majo soy, os pongo el tema y la tesis, para que no tengáis que pensar
)




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