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He leído un artículo en una revista en el que decía que Internet está quemando la industria del cine. Además situaba a España como los más piratas (y razón no le falta, con la sociedad que hay). Pero lo pintaban como si de algo malo se tratase, y no es así: es lo mejor que le podría ocurrir a la plaga de mierda que asola el cine. Gracias a la piratería las grandes productoras pierden dinero, y mucho, muchísimo. Esto es muy bueno, porque últimamente lo único que se busca en el cine son superproducciones, cargadas de efectos especiales y con historias vanas, capaces de entretener las cabezas fatuas y ociosas y llenar las salas de cine. Ahora las productoras se pensarán dos veces antes de grabar, pues el desembolso que acarrea una película deberá ser minimizado trabajando más en la historia, los guiones y el cuidado de las actuaciones (aparte de todos los trabajos técnicos que puede tener una película) trabajando más la calidad y menos la espectacularidad.
Espero que ningún ignorante me salte con que realmente la piratería pone en peligro la “industria” del cine, porque lo único que pone en peligro son los bolsillos repletos de dinero de los cineastas que son los únicos interesados en que Internet no difunda sus películas, ya que su política es que si se puede pagar por ello, haremos lo imposible para que paguéis. De esta manera seguirá adelante el buen cine, pues gente no falta que quiere hacer películas, cortos o series, y que realmente lo hacen por amor al arte, sin pensar en los ingresos económicos, que trabajan a destajo para conseguir buenos resultados con presupuestos “ridículos”. De modo que estamos asistiendo a la segunda caída de la monarquía absolutista, y aunque nos intentan manipular (de la manera más rastrera, atacando nuestra moral diciendo que la piratería es robar cuando son ellos quienes roban la cultura e imponen sus normas) el arte será liberado del yugo de don dinero.
Por último aclarar que sólo estoy a favor de la piratería no lucrativa, pues cuando se piratea para conseguir beneficios económicos se cae más bajo que la SGAE, y eso merece el mismo desprecio que le otorgamos a ellos.
Yo lo digo. Nadie tendría que pagar o recibir nada por ofrecer o escuchar una canción. Llevamos milenios creando canciones y es la primera vez que en el mundo que tiene que pagar derechos de autor por ir borracho en un boda y cantar “bulería” (aunque tampoco entiendo cómo le puede gustar a la gente estas canciones, pero ése es otro cantar).
El problema está en que hoy en día todo lo que pueda dar dinero ha de ser comercializado y, aunque sea una costumbre cultural, si se hace sin pagar, hay que perseguir al delincuente por los daños morales que le puedan causar a los rizos de Bisbal. Si pagas, mejor, que alguien tiene que pagar la gasolina de su ferrari después de su durísimo día de trabajo, es decir, por no hacer nada.
Los derechos de autor se inventaron en su día con un magnífico y claro objetivo: proteger a los artistas. Y a decir verdad todo funcionó genial en un principio, pues cada uno escribía, cantaba, filmaba o creaba sin tener ningún miedo a que algún chupaóleos cabrón se forrara a su costa. Pero los chupapinciles cabrones, son precisamente eso, chupartistas cabrones y consiguieron engatusar a los artistas para que se pusieran bajo su reinado de tinieblas. Los artistas cedieron, pues no se puede luchar contra titanes, que los artistas son grandes, pero débiles al fin y al cabo.
Y así hasta que hoy en día se comercializa todo lo que se pueda vender, y ya que están, lo meten bajo el nombre de arte o artista, aunque sea cualquier basura que parece (y solo parece al ignorante) atractiva a los sentidos, todo para explotarlo y exprimirlo hasta que no le quede ni una sola gota. Después acaba en la basura bajo una montaña de defecaciones de la sociedad.
El meollo del asunto está en que hay una idea muy equivocada en la mente de toda la sociedad. ¿Desde cuando un artista ha vivido del arte? Sólo los actores pueden vivir de esto, y antes a duras penas llegaban al fin de semana, aunque hace mucho que no se ve verdadero cine. ¿Un novelista? Claro, escribir exige una jornada daría de ocho horas. La mayoría tienen un segundo trabajo o sobreviven escribiendo para revistas y periódicos (Como ha de ser, pues ellos son los verdaderos artistas) ¿Un cantante? Por supuesto, cantar las canciones que te han escrito una vez al mes requiere la concentración extrema de los sentidos.
Pero en fin, supongo que la mierda vende y con ella nos gusta impregnarnos. ¿En qué clase de sociedad nos convierte eso?




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