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Hoy he descubierto que tengo un gran termómetro interno. Sí, no es muy fiable, pero en días de frío como el de hoy funciona a la parfeccción. El sistema es sencillo y fácil de interpretar.
Simplemente tengo que mirarme la mano y cuando los dedos empiezan a adquirir un tono morado es señal inequívoca de que, efectivamente, hace frío. Yo lo atribuiría a unos 5 – 10 grados celtius. Como ya he dicho, no es muy preciso y por eso el error es tan grande, de 5 unidades nada más y nada menos. Eso sí, cuando la mano, a parte de estar morada empieza a doler, ya sé que hay menos de 5 grados… y dado el momento, cuando deja de doler, no es que haya subido la temperatura, si no que estamos en temperaturas de congelación.
Este termómetro me dice lo que me tengo que poner para salir a la calle… Debería empezar a incluir unos guantes.
Ibonianos, la guerra ha acabado.
Queda restaurada la paz. La fuerzas antibioticas patrullarán temporalmente para eliminar cualquier posible revelde que se esconda en nuestro próspero imperio.
El pasado lunes 25 de mayo un pequeño grupo de bacterias se asentaron en mi garganta. No les di importancia, mis terrenos corporales son de libre uso siempre y cuando se respete el mobiliario cedido, pero parace que esto no lo entendieron. Las bacetrias empezaron a reproducirse, en una fiesta continua, borracheras y música a todo volumen en todo momento, molestando a las bacterias que ya habiataban en mi cuerpo y causando malestar general a la comunidad. ¡Era un situación insostenible! Les propuse amablemente que se marcharan, que no hacían más que molestar y que si se querían quedar deberían respetar las normas del bienestar.
Hicieron caso omiso, así que en un intento de intimidarlas para que se marcharan llamé a la guardia Ibufronena, que sólo consiguió que quisasen la música mientras estos patruyaban por sus estancias. Desesperado, les mandé también a los vigilantes paracetamolianos. No tuvieron más suerte que los anteriores.
Tengo unos inquilinos muy molestos y he de hacer lo que sea para asegurar la paz del Rey, por lo que finalmente me he decidido a llamar a las fuerzas especiales antibióticas con una sencilla misión: localizar y destruir.
Así, por la presente, declaro el exterminio total de toda bacteria molesta.
Nadie enturbia la armonía de Ibon Corada.

…¡Sigo vivo!
Sí, este post es por dos razones. La primera y más obvia es para informar de que, aunque últimamente no escriba mucho (Já, graciosillx, me refería a las dos últimas semanas), como decía aquella canción de los Dikers, sigo en pie. Os estoy preparando un montón de artículos interesantes para después de finalizar la época examinal (¿existe esa palabra?, y si existe… ¿estará bien utilizada? La RAE ganaría nuevos significados si me sentaran en una de sus letras… [¡Dios me libre! o mejor dicho, ¡Dios os libre! {No quiero connotaciones religiosas}] [Madre mía qué cacao de corchetes, llaves y paréntesis]). Vale, no es verdad, no se me ocurre nada sobre lo que escribir cuando “vuelva”. Ja, escribiré más tonterías, al fin y al cabo es lo que mejor sé escribir. Debería retomar John Wohl, o darle un repaso en profundidad a la Persiana Veneciana… pero ahora mismo los que más me interesa no es lo que yo deba, sino lo que deben hacer otros, concretamente esas editoriales que están juzgando mi libro: ¡Debéis llamarme de una maldita vez y darme una respuesta! (¿Habrá sonado muy amenzante? ¿Arrongate quizá? Lo siento mucho divinidades de la literatura, oh mis señoras editoriales, mis señorías, la flor y la nata de la sociedad, el éxtasis de la intelectualidad… [¿Habrá sonado demasiado adulado? ¿Peloteo quizá?]).
La segunda era probar esto del QuickPress, una nueva opción para publicar del WordPress… la cual no me convence, porque quería decir que la entrada “El Asesinato de Zac Efron” me está creando más controversia de la esperada, y añadir el link al artículo. Y no puedo. Pero hablando de Zac Efron, ¿Cómo es posible que la gente se crea un artículo en el que pregona que Zac Efron ha sido asesinado por una compañera mía de clase y que como prueba más verosimil presenta un montaje fotográfico hecho con tijeras y pegamento? ¿Acaso no se ve que no es serio cuando para presentar las “evidences” está escrito sobre una cartulina amarilla con un rotulador? ¡Dejen de llamarme difamador! Aunque me rio mucho cada vez que alguien me escribe indignado porque se lo ha creído y depotrica sobre mi persona por ser un mentiroso, me gustaría que parase ya, venga, que tenemos una edad… y si sois de esos que se creen que por ser el visitante 999,999 y al entrar os va a tocar un coche, lo vuestro no tiene remedio. Dejad internet, estudiad un poco y luego, cuando ya seáis más adultos y menos inocentes volvéis a leer el articulo. Uff, si me llega algún correo de algún representante de Zac Efron par que quite el artículo será el día en el que más me reiré, no me cabe duda. ¡Tu regalo ha sido un éxito mediático, Idoia!
Ahora sí, me vuelvo a la biblioteca, que ya ha pasado mucho tiempo. ¡Mierda! No he comentado lo de la serie de mal humor. Va, venga, os lo comento en cuatro líneas. Quiero hacer una serie de mal humor, pero no de enfado, sino de humor del malo, del de… ¿QUién se cargó el libro de lengua? Un sujeto. Deme unos zapatos del 42. De ese año no me quedan… y más por el estilo. Es decir, chistes sin gracia, una serie mala, sin chispa y aburrida, repleta de chistes malos… vamos, como la comedia española. ¡Quiero hacer comedia española! (¿Tendré problemas con los guionistas de comedia española? Lo digo porque suelo leer sus blogs… aunque claro, ellos no leen el mío. Para ser sinceros a la verdad, aveces pienso que soy el único que lo lee… juas. Esto no es un comentario para que escribáis ¡Sí! Yo lo leo. No, es por completar este artículo de absurdeces. De absurdo. Absurdo, Absurdeces.
Otra cosa, el próximo que escriba un comentario será el número 600. ¡Regalo chupachús!
Actualización: He añadido el link desde el sistema arcaico del WordPress. Hmmm, para ser Quick ha quedado algo extenso, ¿no?




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